Si alguna vez has pasado un rato navegando por portales de compraventa estadounidenses, seguramente habrás tenido la misma sensación: un Mustang impecable, con pocos kilómetros, por una fracción de lo que costaría aquí, en la Costa Blanca, un modelo equivalente del mismo año y acabado. Es tentador, y además es perfectamente posible. Pero importar un coche desde Estados Unidos no es tan sencillo como comprarlo y esperar a que llegue en barco. Hay un proceso que seguir, varios impuestos con nombres poco familiares y algunos trámites en los que es habitual encontrarse con dificultades.
Hemos preparado esta guía como una explicación sencilla de lo que realmente ocurre entre el momento de encontrar el coche y el de conducirlo por Dénia con la capota bajada. No sustituye el asesoramiento profesional para un vehículo concreto, pero sí ofrece una visión realista de todo el camino que hay por delante.
¿Por qué sigue mereciendo la pena?
A pesar de todo el papeleo, importar un coche continúa siendo una buena opción para muchos compradores. El mercado estadounidense es enorme, lo que significa mucha más variedad de versiones, colores y generaciones que nunca llegaron a venderse nuevas en Europa. Además, los precios suelen ser considerablemente más bajos para vehículos con un estado y kilometraje equivalentes, incluso después de sumar el transporte y los impuestos de importación. Para muchos de nuestros socios, no se trata tanto de ahorrar dinero como de poder comprar exactamente el coche que quieren, en lugar de conformarse con lo que haya disponible en el mercado local.
El proceso, paso a paso
1. Comprar el coche y preparar la documentación de exportación en Estados Unidos
Antes incluso de salir de territorio estadounidense, el vehículo necesita una declaración de exportación tramitada ante las autoridades aduaneras de EE. UU. Los costes en esta fase varían según el vehículo y el método de transporte, por lo que conviene solicitar un presupuesto a un agente de transporte internacional desde el principio. También es el momento de comprobar que el título de propiedad está libre de cargas y que no existe ningún problema que pueda complicar la importación más adelante.
2. Transporte marítimo
Lo habitual es que el coche viaje en un contenedor compartido o, si se trata de un vehículo especialmente valioso o delicado, en un contenedor exclusivo. Además del coste, conviene contar con tiempo suficiente: el transporte marítimo entre Estados Unidos y un puerto español no es rápido y los retrasos son relativamente frecuentes.
3. Despacho de aduanas en España
Una vez llega a España, el vehículo debe pasar el despacho de aduanas. Al proceder de un país fuera de la Unión Europea, se aplica un arancel de importación de aproximadamente el 10 % sobre el valor del vehículo, el seguro y el transporte, además del 21 % de IVA calculado sobre ese importe total. Normalmente, este es el mayor coste de toda la importación, por lo que conviene tenerlo muy presente desde el principio al hacer números.
4. Obtener el reconocimiento como vehículo histórico (si reúne los requisitos)
Este es un paso que muchos importadores desconocen hasta que llegan a él. Para matricular un Mustang clásico en España, normalmente será necesario obtener un informe de un laboratorio acreditado que certifique que el vehículo puede ser catalogado como histórico. En algunos casos también será necesario acreditar la pertenencia a un club reconocido de vehículos históricos para demostrar el interés de colección del modelo. España actualizó la normativa sobre vehículos históricos en 2026, por lo que, si tu coche está cerca del límite de antigüedad o existen dudas sobre su situación, merece la pena revisar los requisitos actuales antes de comprarlo. Hemos preparado un artículo específico explicando todos los cambios.
5. Homologación (si no dispone de homologación europea)
Los vehículos estadounidenses no cuentan con un Certificado Europeo de Conformidad (CoC), por lo que la mayoría necesitarán una homologación individual. Durante este proceso, un ingeniero acreditado verifica que el vehículo cumple los requisitos técnicos europeos. Entre las comprobaciones habituales se encuentran el sistema de frenos y las emisiones contaminantes. Este trámite debe completarse antes de poder superar la ITV.
6. Superar la ITV como vehículo importado
Una vez homologado, el vehículo deberá pasar la ITV como importación. Será necesario presentar la documentación aduanera, los justificantes del pago de impuestos, el permiso de conducir y la documentación del vehículo. Si todo está correcto, se emitirá la nueva ficha técnica española.
7. Pagar el Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte (IEDMT)
Conocido habitualmente como impuesto de matriculación, este tributo se calcula en función de las emisiones oficiales de CO₂ del vehículo y de su valor fiscal en España, que no tiene por qué coincidir con el precio pagado. El tipo impositivo puede variar entre el 0 % y el 16 %, dependiendo de las emisiones y de la comunidad autónoma en la que vaya a matricularse. Hemos dedicado un artículo completo a este impuesto porque es uno de los aspectos que más dudas genera.
8. Matricular el vehículo en la DGT y pagar el impuesto municipal de circulación
El último paso consiste en matricular el vehículo ante la Dirección General de Tráfico y abonar el impuesto municipal sobre vehículos de tracción mecánica, cuyo importe depende de cada ayuntamiento. Algunos municipios ofrecen exenciones para vehículos históricos, por lo que merece la pena consultarlo directamente con el ayuntamiento correspondiente.
¿Cuánto cuesta aproximadamente?
Cada vehículo es diferente, pero, como orientación, estos son algunos de los principales costes que habrá que añadir al precio de compra:
- Arancel de importación: aproximadamente un 10 % sobre el valor del vehículo, el seguro y el transporte.
- IVA: 21 % sobre la base anterior.
- Informe del laboratorio para vehículo histórico: alrededor de 200 €.
- Certificación o cuota de un club de vehículos históricos: alrededor de 80 €.
- Tasas de Industria: aproximadamente 40 €.
- ITV: alrededor de 120 € (según la comunidad autónoma).
- Impuesto de matriculación (IEDMT): entre el 0 % y el 16 % del valor fiscal, según las emisiones.
- Tasa de matriculación de la DGT: aproximadamente 98 €.
- Impuesto municipal de circulación: depende del municipio.
En conjunto supone una cantidad importante, pero para muchos compradores el coste total sigue siendo inferior al de adquirir un vehículo equivalente en España, especialmente cuando se trata de versiones o colores poco habituales.
Los errores más frecuentes
El error más caro suele ser comprar el coche en Estados Unidos antes de comprobar si realmente podrá homologarse en España. Algunas modificaciones, determinadas configuraciones de motor o ciertos elementos de seguridad pueden hacer que el proceso resulte mucho más largo y costoso de lo previsto, e incluso llegar a hacerlo inviable económicamente. Antes de transferir dinero, merece la pena consultar con alguien que tenga experiencia en este tipo de importaciones.
Otro error muy habitual es subestimar los plazos. Entre el transporte marítimo, el despacho de aduanas, la homologación y la cita para la ITV, no es raro que transcurran varios meses desde la compra hasta que el vehículo recibe su matrícula española. Si quieres tener el coche listo para un evento concreto —por ejemplo, nuestro Encuentro Internacional de Coches Americanos—, conviene dejar un margen suficiente.
Este artículo tiene carácter meramente informativo y está basado en la normativa vigente según nuestro conocimiento en el momento de su publicación. No constituye asesoramiento profesional en materia aduanera ni fiscal. Las normas relativas a las emisiones, los tipos impositivos y los requisitos para catalogar un vehículo como histórico pueden cambiar, por lo que siempre es recomendable confirmar la situación concreta de tu vehículo con una gestoría especializada o un agente de importación autorizado antes de tomar una decisión.
